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1953 - 1956
18 de Septiembre de 1954
Arriba a México. En el trayecto conoce al guatemalteco Julio Cáceres, “el Patojo” con quien comienza su labor de fotógrafo ambulante como medio de subsistencia. Más tarde logra un empleo como fotorreportero del medio de prensa argentino Agencia Latina de noticias. En su estadía en México visita las ruinas de las culturas indígenas, escala los volcanes Popocatépetl e Iztacihaalt, continúa sus estudios filosóficos, trabaja como médico en los hospitales General e Infantil y continúa sus investigaciones sobre alergia.
Julio de 1955
Conoce al líder del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, Fidel Castro en una de esas frías noches de México y recuerdo que nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche - en la madrugada - era yo uno de los futuros expedicionarios. A partir de entonces comienza su preparación militar con los revolucionarios cubanos que tenían como objetivo regresar a la Isla, organizar una guerrilla, derrocar el gobierno de Fulgencio Batista y hacer la Revolución.
15 de febrero de 1956
Nace su primera hija, Hilda Beatriz Guevara Gadea
21 de junio de 1956
Una delación pone al tanto a la policía mexicana de los preparativos de los cubanos y en consecuencia una treintena de ellos - entre expedicionarios y partidarios- son arrestados en la cárcel Miguel Schultz. El Che es uno de los que sufre prisión por más largo tiempo junto con el jefe del Movimiento Revolucionario Fidel Castro por faltarle algunos documentos.
25 de Noviembre de 1956
Fidel Castro y 81 miembros del Movimiento 26 de Julio, entre ellos el Che, zarpan de Tuxpan, México, a bordo del yate Granma para dar inicio a la guerra revolucionaria en la Sierra Maestra, en la región oriental de Cuba.
2 de Diciembre de 1956
Junto a los demás expedicionarios desembarca por Los Cayuelos, cerca de la playa Las Coloradas, actual provincia de Granma en el oriente del país.
5 de Diciembre de 1956
Los expedicionarios son sorprendidos por las fuerzas batistianas en un lugar conocido como Alegría de Pío. El Che participa y es herido en el primer bautizo de fuego de la pléyade revolucionaria. La sorpresa había sido demasiado grande, las balas demasiado nutridas. […] en ese momento un compañero dejó una caja de balas casi a mis pies, se lo indiqué y el hombre me contestó con cara que recuerdo perfectamente, por la angustia que reflejaba, algo así como “no es hora para cajas de balas” […] Quizás ésa fue la primera vez que tuve planteado prácticamente ante mí el dilema de mi dedicación a la medicina o a mi deber de soldado revolucionario. Tenía delante de mí una mochila llena de medicamentos y una caja de balas, las dos eran mucho peso para transportarlas juntas; tomé la caja de balas, dejando la mochila para cruzar el claro que me separaba de las cañas.
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